martes, 24 de junio de 2008

La Guerra y el Infante
Clerigo de Helm



(Midnight Tides ©Todd Lockwood )


La fría noche de los valles entorno a Silvermoon, levantan una densa cortina de niebla, el camino agreste, los grandes árboles y el sonido de los animales nocturnos ya no pueden causar mella en el animo de los sobrevivientes campesinos de la Villa del Viento. Sus pesados pies demuestran solo una fracción del dolor y la congoja que se anida en sus almas; a 3 días de camino atrás quedan las cenizas de lo que alguna ves fuera su hogar.

Los Orcos, enemigos eternos de los Elfos encontraron un aperitivo en la pequeña población humana, arrasándolo todo a su paso robando lo que les fuera útil y asesinando por diversión a los que se atrevieran hacer frente a la horda; llego de noche y desato el infierno sobre sus habitantes. Los que corrieron con suerte lograron escapar, niños, mujeres y ancianos en su mayoría, las carretas para los heridos y una endeble guardia al final.

Entre todos ellos destacan un par de adolescentes montados en una carreta; ella casi una mujer muy bella si la situación fuera distinta cabellos dorados llenos de lodo y sangre su piel blanca no corrió mejor suerte de rasgos finos estropeados por una nariz rota, unos tapones de algodón sobresalen de ella, la delicada línea de sus labios destrozada por un corte transversal. A su lado un joven que empieza a dejar la niñez cubierto de la sangre de sus padres con la mandíbula apretada al igual que sus manos hasta hacerlas sangrar su mirada fija en el cielo refleja un odio que raya en la locura.

- Víctor primo afloja tus manos te haces daño, por favor mírame es una locura
lo que mascullas. - la joven lo sacude mientras las lagrimas surcan su rostro.

La niebla empieza a ceder antes de que el joven reaccione y como sí fuera una señal una porción del cielo nocturno se despeja dejando ver un puñado de estrellas.

- ¿Dime Clarisa quien es el que se asoma en el cielo?, pregunta Víctor entré dientes mientras señala con su dedo el grupo de luces celestiales.
- ¡Víctor no señales! Ese es el señor Helm el que todo lo ve, el es el guardián de la verdad y el verdugo de el padre de los dioses. ¿Quieres algo de comer?
El centellar de las espadas hace saltar a los jóvenes para resguardarse bajo la carreta, mientras decenas de siluetas rodeaban a los asustados campesinos.

3 comentarios:

Don Diablo dijo...

huevos!
Muelte! muelte!

FAINÛR dijo...

SANGRE Y DESTRUCCION. . ..

Cinnamon Doll dijo...

Soy una pobre naca inculta y no tengo idea de quien es Helm. Obviamente es un dios, pero desconosco que representa y xq no se le puede señalar jejeje... supongo que lo descubriré más adelante.

Los que se te pasaron aqui estan