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martes, 26 de agosto de 2008

El pacto con la demonio Cáp.- 2
La mirada de la Furia Clare



La celda se quedo en silencio solo se es cuchaba el cuero del látigo siendo estrujado por la Matrona Kellani. Maugoth abrió sus ojos y miro a los de ella, le sonrió.

- La pequeña es suya cierto…- Una risotada salio de su boca desde lo mas oscuro de su alma…- la pequeña bastarda tiene su sangre, o ¿Solo la de su marido?

El látigo estrello contra el suelo solo para llamar su atención. Tarde callo en cuenta de q solo era una distracción y solo se percato al sentir el cuchillo atravesar su garganta. Volteo agónicamente así la parte superior de la cadena y pudo ver a su asesino…

- ¿Como osas insultar a mi madre pedazo de estiércol de Rothé?

Sin que se diera cuenta una pequeña humana se había deslizado por la cadena y le había cortado a garganta, sentía como la vida se le escapaba a borbotones.
- Pero no os preocupéis no pasara de nuevo. –En un susurro le dice la niña.
Cuando el látigo resonó de nuevo fulmino directamente en la espalda de la chiquilla que sorprendida callo al suelo retorciéndose de dolor.

- Te dije que no intervinieras, solo eres un testigo aprende tu lugar en la familia.

La matrona se acerco rápidamente a Maugoth y le tomo del cabello para que viera el rostro, apenas consiente vio el sádico brillo del placer en sus ojos.

- Rebelde asta el final se que llamas al monstruo en ti pero quiero que escuches esto maestro, y veas lo que hay en mi mano…

Dejo caer el látigo y saco de su cinturón un vial de cristal cortado con un líquido verdusco.

- …Apostaras conmigo Maestro de Armas, entrenaras a mi sobrina para q sobreviva en el coliseo, en cinco años ella y tu se enfrentaran a el adversario que mas odias y según dicen temes.

Maugoth escuchaba lo que la bruja decía pero su vista principiaba a nublarse y la bestia en su interior gritaba derrotada.

- Podrás formar un equipo pero ella será la pieza clave, si ganan no los molestare de nuevo, si pierden y sobreviven tu lucharas contra ella y si ganas te liberare.
El Orco apenas logro asentir y al instante sintió el liquido recorrer su garganta, el ardor de su piel y arterías al reconstruirse fue placentero pero estaba débil para cuando abrió los ojos estaba solo ni rastro de la matrona y su criatura.

Un grito lo saco de su sueño hasiendo le recordar el pacto con la muerte q habia aceptado.

- ¡Maugoth Fearless eres mió rata asquerosa rata aplastare tu cráneo después de que veas morir a tu marioneta!

La vos era de Anghâsh, the crusher el gigante de las montañas.





*Se que no es un gigante pero no halle un imagenchida asi que...!me vale¡

lunes, 11 de agosto de 2008

Perdiendo el Control Cáp.- 2
La Furia Clare





El sol brillaba en lo alto del coliseo caundo se escuchó el clavado simultaneo de los locathah, el cielo se llenó de brisa creando un pequeño arcoiris, la multitud gritao enloquecida. Los jovenzuelos miraron alrededor de su pequeño terreno en busca de un blanco en el cual pudieran descargar su miedo.

Mientras en el palco principal, la matrona de la familia Kellani miro con gran tranquilidad el espectaculo. A su lado, su hija de cabello rojo y rizado parada de puntillas observo. La carnicería estaba por desatarse.

Maugoth vio incomodo. Si los rumore fueran ciertos, una de su sangre estaba ahora mismo entre los cachorros y su muerte era segura.

A su mente llegaban recuerdos del porque su tribu lo había expulsado, la razon fue simple: lo habían expulsado por haberse negado a matar niños de cualquier especie. Este espectaculo empezaba a irritarlo terriblemente.

En la arena todo es impaciencia la gente empieza a desesperar pues no se ha iniciado el combate a pesar de los minutos que ya tienen los monstruos en la arena. Y como si fuera planeado cuando el primer abucheo se hace sonar, de fondo se escucha el salto del agua que efectúa un Locathah con su tridente enarbolado sobre su hombro, lo lanza contra la desprevenida purasangre (Yuan-ti) que con un movimiento puramente instintivo levanta su espada desviando el arma que sale en dirección del público; ensartando a un ebrio enano de primera fila asiendo lo caer en el agua de la arena.

El publico guarda silencio por un segundo para después bramar con enardecido fervor, culpando a la (Yuan-ti) de la muerte del enano inician las porras para los monstruos marinos.

La Yuan-ti responde brincando hacia el muro para impulsarse y saltar por sobre el Locathah, pero ella es una niña y su oponente tiene más experiencia por lo que se agacha y gira sobre su escamoso pie derecho dejando su pierna izquierda estirada. Dando una barrida justo cuando la chica estaba pisando suelo, lanzándola al agua irremediable mente.

La muchedumbre grita jubilosa cuando cae al agua, mientras otro Locathah asoma un poco y dispara su ballesta contra el joven elfo, que intenta ganar el disparo. Es atravesado antes por la flecha del ser marino que regresa a las profundidades, mientras el elfo se desploma con una flecha atravesando su pecho.

-¡NO! hermano…- el grito desgarrador de la elfa atraviesa un ponto débil en la mente de Maugoth que empieza a emitir un ligero gruñido.

En la arena el joven Orco se debatía en un duelo de fuerza contra una de estas criaturas, que para la ventaja del cachorro no eran famosas por su fuerza lo que mantenía las cosas parejas.

Pero a la espalda del Orco el Gnoll era atacado sorpresiva mente por un Locathah que trato de ensartar al cobarde ser, que asiendo gala de su velocidad se lanzó entre su piernas para apoyarse en el islote de junto y saltar sobre la espalda de su adversario logrando ser el primero en acabar con uno de los monstruos al clavar su daga entre las escamas de su nuca.

Las ovaciones no se hicieron esperar y mas cuando el joven Orco perdió el balance y callo de espaldas por el cuerpo inerte que el Gnoll había asesinado y resultar gravemente herido por las espina del cadáver.

El Locathah tratando de aprovechar la situación descuido su espalda y solo se percato de ello cuando la punta de flecha de la elfa sobresalió de su pecho. Para cuando se giro otras dos flechas le siguieron a la primera.

En la almena el administrador se mostró maravillado.

- Mira viejo lobo esos chicos tienen potencial. – dando una palmada en el cuerpo de el maestro Maugoth.

En ese momento la Yuan-ti salio volando por los aires cayendo a escasos centímetros de tras de la niña humana que asta entonces no había parado de construir con la arena la silueta de una mujer, suspendió su juego para acercarse a la herida puracasta, arrastrando su enorme espada con sigo.

- ¡Maugoth!...- el Orco ya no lo escuchaba y el conocedor de su habilidad corrió por los pasillos llamando a los guardias.

Cuatro de los monstruos marinos salieron del agua de un salto sobre la plataforma donde Clare y la Yuan-ti se encontraban.

Para Maugoth seria suficiente la rabia bullía en sus venas sus brazos se hincharon por el esfuerzo y pero arranco la reja de la ventana, no veía a nada ni a nadie. El publico guardo silencio el escombro salio volando por los aires tomando desprevenidos a todos.

De la polvareda salio impulsado un Orco adulto, sin armadura y con una maltrecha reja como arma, callo sobre el primero de los Locathah, uno que se había escabullido para asesinar a la arquear elfa. Solo basto su peso para dejar un amasijo de carne, espinas y escamas.

La elfa al ver el rostro del Orco callo de rodillas desfallecida por el pánico mientras Maugoth lanzo la protección de la almena a otro de los hombres-pez clavándolo al muro justo debajo del palco principal salpicando de sangre a los honorables espectadores hay presentes.

Dos de los Locathah de la plataforma atacaron al Orco con sus tridentes, pero Maugoth era el campeón y no por nada, los atrapo a los dos por el cuello y destrozo sus cráneos al usarlos para amortiguar su caída en la plataforma de donde habían saltado.

Maugoth levanto los dos tridentes con ellos ensarto a uno de los ultimos dos, el insensato que decidió atacar sin saber que no tenia ninguna oportunidad, el otro disparo su ballesta alcanzando a el maestro orco en el pecho.

Al mirar que su oponente solo se irrito aun mas solo consiguió caer de rodillas, Maugoth lanzo un gran rugido ensordecedor y dio un paso al frente pisando la figurilla de arena que Clare había construido.

- ¡NOOO!... – El grito se transformo en otro rugido igual de fuerte, la muchedumbre guardaba silencio un escalofrió corría por su columna. - … APLASTASTE A MAMA.

La niña se levanto de un solo impulso aun estando de cuclillas teniendo en frente el aterrador rostro de Maugoth, le cruzo la cara con una bofetada.

El tiempo se detuvo aun en su furia inconciencia Maugoth Fearless, sintió miedo por esa mirada.

Una rayo eléctrico salio del estrado principal, y después solo el rechinido de las cadenas.


domingo, 10 de agosto de 2008

El pacto con la demonio Cáp.- 1
La mirada de la Furia Clare




La luz de la luna atraviesa la ventana del calabozo, iluminando las cadenas que cuelgan en centro del techo de las que se encuentra sujeto un inconsciente Maugoth, suspendido barios pies del suelo girando lentamente mientras el rechinado continuo irrumpe el silencio de la noche.

A través de los obscuros pasillos llega el sonido de fuertes pisadas y los gladiadores van guardando silencio. El estridente sonido de la llave metálica saca de su inconciencia al musculoso ogro, la pesadez comienza acceder al igual que el telón que cubre el dolor y los recuerdos.

Una silueta se vislumbra al otro lado de la pequeña ventanilla una crepitante llama de la antorcha la proyectaba dentro de la celda, la puerta cedió ante el fuerte empujón de uno de los guardias que estaba postrado aun costado de la misma. La señora atravesó el umbral de la puesta y se plano delante del disminuido orco.

- Veo que sigue con vida señor Maugoth.- dice la dama mientras tira de la capucha para descubrir su rostro, la matrona de la familia Kellani miraba fríamente al orco pero extrañamente no lo veía con odio.

- ¿Dime “Maestro” que fue lo que ocurrió en la arena, por que vaciló en matar a mi “amada” sobrina? – añade mientras llama con un ademán de su mano a alguien detrás de ella.
- Quiero la verdad clérigo, y que nadie sepa de lo que aquí ocurrió…- y sonríe, su rostro muestra la confianza del verdugo en el estrado - … esperas una invitación, lanza el maldito conjuró.

Un hombre regordete entra en la celda, murmura unas palabras y levanta un símbolo en lo alto de su cabeza. Un halo de luz rodea la habitación y el hombrecillo gira sobre los talones dispuesto a marcharse y se detiene un segundo para preguntar.

- Si eso es todo señora me retiro…- el sacerdote levanta su mirada en dirección a ella y esta lo despide con su mano…- y cuando este cruza el umbral la señora le dice.

- Ni una palabra de lo que aquí ocurrió. El se gira para lanzar una mirada dubitativa mientras el guardia desenfunda una espada corta y lo atraviesa levantándolo barios centímetros y tapándole la boca con la otra mano.

La señora gira su rostro hacia Maugoth mientras deja caer la capa mostrando una esplendida armadura de de bandas muy ceñida a su exuberante cuerpo, con la otra mano desenrolla un látigo y descarga un golpe sobre el adolorido orco.

-¿POR QUE NO LA MATASTE BESTIA?...-el latigazo es perfecto apenas toca el pecho desnudo pero corta como una navaja.

-Si trata de intimidarme señora tendrá que esforzarse, pero si lo que busca es respuestas le diré la verdad sin necesidad de un brujo. – el contesta mientras se gira por el impulso del castigo.

- Se que esto no te duele como quisiera pero me relaja a MI…- otro latigazo atraviesa el rostro del orco, que esta ves si emite un leve gemido - … creo que me debe una respuesta maestro.

- Esa niña es especial hay una bestia en su interior, la fuerza de su mirada fue inquietante. – Un suspiro de frustración sale de sus cortados labios.

- A un ahora trato de averiguar que paso, cuando sedo a mi furia nunca me detengo y pocas veces recuerdo lo ocurrido.- dice el orco mientras la matrona detiene su giro para verle la cara.

- Eso no me satisface, la quiero muerta a menos que sirva de algo, esclavo. – Le susurra en su cara embriagándolo con el dulce aroma de su aliento.

Por lo que tengo que desenmarañar de entre fragmentos lo ocurrido, pero la verdad lo primero que asalta a mi mente eran sus ojos.

-Furia, odio, desesperación, como si dos colosos lucharan en su interior.- Maugoth cierra sus ojos para evocar lo acontecido.


lunes, 4 de agosto de 2008

Perdiendo el control Cáp.- 1
La mirada de la Furia Clare



Los gritos de la muchedumbre estremecían el coliseo mientras los jovencitos se apiñaban en el centro, la incertidumbre anidaba en las entrañas de los espectadores. Cuando en lo alto de el circo la cabria de madera emprendió el movimiento elevando una plataforma, en la que se encontraba el animador y un asistente con banderillas para indicar las ordenes.

Un intricado grupo de esclavos designados a la preparación de la arena, montaría el ambiente adecuado para cada juego, la arena de Sasserine tenia la fama de contar con una gran variedad de escaramuzas en distintos entornos, batallas en laberintos, pantanos, en nieve, con ríos de magma, complicados y sangrientos deportes. Pero las batallas marinas y navales eran las favoritas.

Pero algo le daba mala espina a Maugoth pues los esclavos no mostraban la agitación cotidiana, cundo su imaginación empezaba a tratar de descubrir lo que acontecería el animador hablo.

- Distinguidos asistentes, pueblo y visitantes de Sasserine es para mi un honor presentarles el evento preparado por… - La mente de Maugoth comienza a escuchar el parlan chiísmo de el presentador, toda la parafernalia que ya conocía y maldecía.

- Bla, bla, bla, es que este sujetó nunca se calla. Estoy tentado ah empalarlo en mi próximo combate. – Añade malhumorado el orco, mientras recibe una mirada de reprobación del administrador.

- Relájate Maugoth Fearless… - suspira con frustración - …ya ha sido bastante arduo remplazar al anterior.

El silencio llega repentinamente, cuando el asistente levanta una bandera verde y los tambores inician una percusión acelerada que hace correr la adrenalina de los presentes.
En el palco principal una señora y una muchachilla están sentadas y a sus costados dos extraños clérigos inician sus alabanza.

La arena con un radio treinta metros sufre una tras formación, con una gran sacudida el suelo alrededor de los chicos se desploma alrededor de seis metros, para después levantare a distintos niveles pequeños pilares de nomás de un metro de amplio. Solo donde se localizan ellos es lo suficiente grande como para estar todos.

La Yuan-ti es la primera en saltar de hay, cada pilar esta separada por desiguales distancias, con gracilidad se aleja del grupo seguida de los elfos.

El orco se quita al gnoll de encima y trata de saltar, pero su intento se ve frustrado cuando trastabilla al saltar y solo logra quedar colgado del siguiente pilar.

El gnoll dirige una mirada a la humana para evaluarla pero sabe que con ella no tiene esperanza de sobrevivir, por lo que valientemente salta tras el orco y lo ayuda a subir.

- Tontos ignorantes cachorros sin experiencia, acaban de caer en la trampa y aun no conocen a su contrario. – Señala el maestro ogro al administrador, mientras este le responde con un gesto de desinterés con los hombros.

El segundo conjurador inicia sus salmos y del fondo de la arena comienza a llenarse de agua, cuando esta llega a unos centímetros del nivel de los islotes, lo tambores callan.

Maugoth rechina los dientes y retuerce los barrotes. La tensión esta en su cúspide logrando su objetivo, un silencio de muerte. Algunos desmayos en las mujeres, sollozos de los ancianos y entonces, el chirrido de las puertas cruza el alma de los cautivos.

El golpe seco de las puertas sobresalta a muchos de los presentes, el gnoll comienza chillar de miedo, al joven orco se le resbala un poco el arma por el sudor. Los elfos tiemblan de miedo, a la hembra la ciegan sus lágrimas, la Yuan-ti sostiene su arma al frente pero su lengua viperina la traiciona asiendo obvió su temor. La niña sigue jugando con la arena sin prestar atención.

De la sombra aparecen creaturas terroríficas de piel escamosa en tonos rojizos con unas enormes aletas en los antebrazos y unas menos largas en los brazos, al igual que en las pantorrillas; su manos palmeadas brillan como la sangre, filosas como cuchillas y las espinas que salen de ellas no dan impresión de ser endebles. Pero lo peor sus cabezas como pez, con pequeñas aletas en las mejillas, agallas en el cuello y su frente con una corona de duras espinas.

Los presentes sueltan un grito de horror, solo los marineros expertos saben sobre ellos y muchos solo por cuentos. Saltan al agua ocho Locathah armados con tridentes y ballestas.

jueves, 31 de julio de 2008

Maugoth
La mirada de la Furia Clare



Su nombre es Maugoth Fearless, en su juventud fue un guerrero de su tribu, el orgulloso orco originario de “La Marca Argenta” convertido en el entrenador de novatos de la arena en la ciudad de Sasserine. La sociedad de esta ciudad no podía sorprenderlo conocía la calaña que se denominaba “la nobleza” y reía por dentro cada que uno de ellos se vanagloriaba de su fortuna ó modales, piratas y bandidos es lo que son.

Era una mañana calurosa, la brisa de la bahía resultaba muy incomoda, cuando el administrador Jack apareció frente a su celda con muy mal humor.

-Fearless será mejor que te pongas de pie, no creo que te guste lo que tengo que mostrarte.
El humano, mas bajo que el, sudaba de tal modo que pareciese estar a punto de desfallecer.

-Dime Jack, ¿qué me puede enseñar esta asquerosa ciudad que me pueda sorprender, bajo la supuesta fachada de opulencia?… -añadió con malicia en un murmullo- …esta es su asquerosa naturaleza.

El orco se acercó a la puerta de la celda mostrando sus colmillos en una mueca burlona mientras bajaba los hombros en señal de falsa inocencia.

-Creedme viejo esto esta más allá de cualquier aberración que hayas visto antes.- El humano giró la llave con precipitación y abrió la puerta de golpe, mientras giraba sobre sus talones y comenzó a correr por el pasillo camino a las almenas, desde donde se podía admirar la arena.

Maugoth corrió tras él, mientras escuchaba el griterío de la gentuza que asistía a coliseo, podía sentir la maldad del pueblo, su sed insaciable de sangre inocente de preferencia. Pero nada comparado con lo que estaba apunto de ver.

-Maldición humano que mierda sucede, pareciera que estuvieran linchando a piratas- Añadió con malicia mientras trepaba la escalerilla de la almena.

Diez años en el coliseo, otros tantos como saqueador y guerrero, estaba acostumbrado a la crueldad del mundo pero no estaba preparado para algo así. Hasta los orcos tienen un distorsionado sentido del honor, pero esto salía de cualquier parámetro.

La adrenalina fluía por todo el coliseo tan fuerte que sofocaba la razón, las gradas estaban a reventar, en los palcos las personas se encontraban de pie lanzado gritos de júbilo, las damas estaban también de pie con los ojos muy abiertos derramando lagrimas. En el centro de la arena, la cual estaba cubierta de sangre y restos de cuerpos, se encontraba el objeto de las pasiones desbocadas de los asistentes.

-Esto… -sus labios temblaron mientras sus puños se crispaban - …esto sobrepasa… cualquier cosa que haya visto antes. Se sujeto de los barrotes de la almena con gran impotencia.

-Una familia de nobles creo que de apellido Kellani ha organizado este macabro espectáculo… hay rumores de que la rubia es una bastarda de su familia. Dijo él humano.

En el centro de la arena, seis cachorros de distintas razas vestidos con armaduras viejas de adultos se apiñaban unos contra otros temerosos de las criaturas que los rodeaban.
Una pareja de elfos, niño y niña armados con arcos cortos y un carcaj con apenas seis flechas, un cuchillo a la cintura eran los más tranquilos quizá solo era su orgullo el que los mantenía firmes apuntando a sus enemigos. El cachorrillo gnoll se escondía detrás del cachorro orco, ambos se encontraba armados con un buckler de madera y una espada corta, que para su edad, parecía que portaban un escudo pesado y una espada larga.

-Una “puracasta” (Yuan-ti) ella tiene más posibilidades administrador. Yo apostaría por ella, y si sobrevive la entrenare como es debido.

-¡Qué Tymora los proteja!, ¿cómo puedes escupir tal bajeza?…

Sin dejar de mirar por la almena Maugoth, golpeaba al administrador en la mandíbula.

-¿Por que la sangre de esos pequeños no está en mi hacha, ni sus muertes en mi brazo? Ahora calla y observa, la masacre está por iniciar. –Ayudaba a levantarse al administrador mientras dirigía una mirada al grupo.

En ese instante, ante él descubrió a la pequeña sobre la que todos rumoraban, sentada en cuclillas sobre el suelo tenía una espada larga sobre su regazo y un casco enorme estaba tirado a un costado de ella

Era una niña de apenas seis años de edad con cabellos rubios trenzados y ojos azules muy brillantes. Su mirada presentaba la furia contenida de un rayo, su rostro era inocente pero esos ojos desorientarían a cualquiera.
La pequeña solo estaba sentada jugando con la arena del suelo terregoso sin mirar a las puertas, de donde saldrían sus verdugos……..



sábado, 26 de julio de 2008

El Secreto
La Semilla de la Furia Clare


Era una noche como pocas, la tormenta azotaba “la ciudad de las velas”. Los ciudadanos se encerraban en sus hogares, las tabernas estaban cerradas, la guardia de la ciudad se resguardaban adentro de sus puestos de mando.

Pero en una mansión la actividad era igual o más violenta que la tormenta, los mozos preparaban una carreta en el establo acondicionándola para que no existiera complicaciones con la pasajera, las criadas preparaban el equipaje corriendo de un lado a otro; pero la tormenta no estaba en la ciudad ni en la mansión sino en la pequeña capilla dedicada al señor de las tormentas Talos.Una figura corpulenta está de rodillas frente al altar, el sombrero de ala ancha en el suelo estrujado y con la pluma rota, las velas apagadas por el viento que se cuela desde el exterior, las manos del hombre estaban sobre el altar, con la cabeza agachada rezaba a su dios.

- Perdóname mi señor, durante años te serví, sin cuestionarte, lleve a varias tripulaciones a la rebelión, destruí a cientos de capitanes corsarios o servidores de la ley. Pero es mi hija, y aun que no puedo perdonar su estupidez tampoco puedo matarla, y acabar con la vida que lleva dentro. –

En su mano derecha el símbolo de Talos, en la izquierda sostiene por la punta una lanza mediana lentamente mientras pide perdón junta su lanza y el símbolo. Cuando ambas se unen un rayo atraviesa el techo de la capilla como si de paja se tratase.Un hombre corpulento aparece detrás del altar, de casi dos metros de altura, su armadura de un azul muy oscuro, recuerda a los mares en tormenta los grabados que representan rayos están forjados en el más puro mithril; su rostro oculto en las tinieblas de su casco no lo gran disimular su ira de sus ojos saltan descargas eléctricas que iluminan la capilla.

- ¿Cómo te atreves a ir en contra de mis designios tu asquerosa sabandija? - Con que argumento tan débil derrumbas el trabajo de años a mi servicio. -

- Mi lord… lo intente… pero en el último instante, no pude simplemente no pude. - El capitán se inclina más sin soltar, ni separarlos dos objetos.

- Eres patético, Capitán Daniachew, pero útil te permitiré seguir viviendo grábate mis palabras:“De tu hija nacerá mi furia y con su mano ella te destruirá a ti y a tu familia”. -

Antes de desaparecer el corpulento hombre tira de la lanza cortando la palma de la mano del Capitan y marcando el símbolo atravesado con una línea.-Este es mi castigo… - en un susurró aterrador casi inaudible añade - …y no podrás hacer nada por evitarlo. - Un rayo cae de nuevo sobre la capilla seguido de un segundo destrozando lo poco que aun permanecía en pie y lanzando al capitán por los aires.

Mientras tanto encerrada en la carreta que ya está en marcha rumbo a la ciudad de Neverwinter, en su interior una joven de cabellos dorados reza con fervor al dios de su amado.

- Señor tu que todo lo ves, tú que proteges a los desvalidos, tú que miras por los tuyos, cuida a mi amado Víctor y ten compasión por nuestro bebe que viene en camino, solo te pido que les permitas elegir y procures alejar las sombras de su destino. -

En ese momento mientras la carreta se une a la caravana, en el cielo en contra de la voluntad del señor de las tormentas, las nubes se despejan y “El Ojo” que todo lo ve vigila la pequeña alma en pena que lo ha invocado.




Los que se te pasaron aqui estan